En la industria del coque y la metalurgia, la eficiencia y la seguridad en la operación de hornos térmicos resultan fundamentales para mantener la productividad y reducir costes. Históricamente, la reparación térmica de hornos de coque requiere parar el horno, crear juntas de expansión y enfrentar riesgos asociados a la inestabilidad de materiales refractarios tradicionales.
Durante la operación prolongada de los hornos de coque, surgen problemas como el agrietamiento provocado por el choque térmico, la deformación de ladrillos refractarios y pérdidas de energía. Tradicionalmente, la reparación térmica implica apagado y enfriamiento del horno, lo que genera paradas de producción que pueden durar entre 24 y 72 horas, con pérdidas económicas significativas. Además, el proceso suele requerir juntas de expansión, que complican la instalación y pueden ser puntos débiles de fallo prematuro.
Los ladrillos de sílice con expansión cero se caracterizan por:
Estos parámetros hacen posible la reparación en caliente, sin interrupción operacional y sin necesidad de juntas tradicionales.
El uso de ladrillos de sílice con expansión cero permite realizar reparaciones directamente con el horno en marcha, evitando paradas que tradicionalmente superan 48 horas por intervención. El proceso es más rápido y menos laborioso, eliminando la necesidad de crear juntas de expansión. Esta estabilidad reduce los riesgos de futuras fisuras y prolonga la vida útil del revestimiento, generando menos intervenciones a mediano plazo.
Impacto en la eficiencia: datos del sector muestran que el uso de esta tecnología puede reducir el tiempo de paro en un 30% y disminuir costos de mantenimiento en un 25%, reflejando una mejora sustancial en el OEE (Overall Equipment Effectiveness).
En una planta líder en producción de coque en Latinoamérica, la adopción de ladrillos de sílice con expansión cero en la reparación térmica reportó:
Estos resultados se traducen en un mayor rendimiento operativo y menores pérdidas asociadas a detenciones no planeadas.
La base fundamental de estos ladrillos es su estructura de sílice fundido (fused quartz), que posee una red de enlaces covalentes extremadamente estable, capaz de soportar temperaturas superiores a 1600°C sin alterarse. Esta estructura impide deformaciones y la formación de grietas bajo ciclos térmicos intensos y acelerados, características comunes en los hornos de coque.
Esta alta pureza y homogeneidad en la microestructura también asegura una baja conductividad térmica, ayudando a conservar la temperatura interna del horno y mejorando la eficiencia energética.
Si bien el foco principal es el horno de coque, los beneficios de los ladrillos de sílice con expansión cero tienen aplicaciones evidentes en otras industrias y procesos térmicos:
Es decir, el producto representa una solución tecnológica adaptable a diversas industrias donde la continuidad operativa y reducción de costes de mantenimiento son estratégicos.
Haga que cada reparación térmica sea una oportunidad para mejorar la productividad — seleccione ladrillos de sílice con expansión cero y ponga fin a las paradas no planificadas.
¿Ha enfrentado desafíos similares en la reparación térmica de sus hornos? ¿Qué estrategias han funcionado mejor en su experiencia para minimizar tiempos de parada?
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